La atracción del motocross

Mucha gente no siente atracción los fierros, hasta que se acercan a ver una práctica o una carrera,  o se deciden a sentarse sobre un auto o una moto, especialmente en este último caso. Puede que sin esperarlo, la velocidad y el vértigo sentidos en el cuerpo borren cualquier aversión previa hacia las dos ruedas. En ninguna otra actividad uno es capaz de derribar escrúpulos como en el motocross, precisa Pablo Rubio. Desplegar destrezas sobre una moto es buena excusa para que los que huyen de los fierros justifiquen la razón por la que se vuelven fanáticos.

Una pista de motocross es un sitio con una traza prefabricada de unos cuatro a cinco metros de ancho, de tierra, donde los aficionados despliegan con libertad y seguridad toda su astucia al volante. Utilizando la topografía natural del terreno, o bien rellenando con tosca para crear saltos de distinta dificultad y atracción sobre el terreno llano (lo que se denomina circuito artificial), estos parajes se transforman, durante los fines de semana, en la mayor concentración de rugidos de todo el país.  Los saltos, las piruetas y la habilidad son distintivos de los que se dedican a practicar el motocross, resalta Pablo Rubio

Saltos. Piruetas. Habilidad. Destreza y rudeza. Exhibición. Sitios para mirar y ser mirados. Para sortear obstáculos o copiar saltos, los novatos. Para descargar tensiones, según coinciden varios. También, para pasar el día o compartir un sabroso asado. Y siempre para comentar, a la vuelta o durante los descansos, las maniobras destacadas de la jornada, las caídas y los bloopers del día.

Los circuitos de motocross, además de ser sitios de práctica, resulta un espectáculo visual único para acompañantes y transeúntes. Los saltos dobles, los whoops o serruchos y los saltos meseta son los responsables de que los motociclistas vuelen varios metros despegados del piso, de que coloquen la moto “acostada” -horizontal al suelo-, o de que, al elevarse por el aire, suelten el manubrio y sostengan la máquina con la fuerza de las piernas, puntualiza Pablo Rubio.

Para iniciarse en el motocross, la motocicleta podría ser de cuatro tiempos con motor de 250 cm3, dicen los que saben, modelo versátil, con posibilidad de ser usado en la vía pública. O quizá la opción sea una de dos tiempos, de 125 u 80 cm3, según el cuerpo y edad del piloto, modelo más liviano y ligero que una de cuatro tiempos. Luego, el equipo de seguridad, casco, rodilleras, botas y demás. Para andar dentro de los circuitos no se necesita ningún tipo de licencia de conducir ni habilitación, a menos que se desee competir, entonces se deberá pagar la licencia El ingreso en los circuitos está arancelado y, por lo general, se paga por día de uso de la pista.

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